Los cinco koshas, el viaje de lo denso a lo sutil

Yoga, como la mayoría de lo que podríamos denominar, disciplinas de liberación (Budhismo, Taoismo, Tantra, etc.), tiene por objetivo que aquel que lo practique alcance una experiencia, esto es, un estado vital plenamente perceptible a través de la mente y los sentidos. Es por ello que estas disciplinas no son meramente teóricas y comprenden un importante elemento práctico, que llega a incluir asanas (posturas), shatkarma (métodos de purificación), pranayama (ejercicios respiratorios), meditación, visualizaciones, entre otros.

A través de estas prácticas, el estudiante o sadhaka comienza su viaje interno y externo, un viaje que tiene por objetivo incrementar el alcance y sensibilidad de su percepción, a fin de que pueda sentir y conectar con mayor precisión con aquellas cosas que ocurren dentro y fuera de su cuerpo. De este modo, el sadhaka comienza a percibir y distinguir con mayor claridad sus emociones, sensaciones físicas, pensamientos, procesos mentales, flujos de energía, cambios internos, relación de su cuerpo y mente con otros fenómemos, etc. Este viaje, el viaje de lo denso a lo sutil, de comenzar a incrementar nuestra percepción a fin de poder percibir no solo lo más evidente, sino también aquellas cosas que, sin previo entrenamiento, no podemos sentir, es Yoga. Así, por ejemplo, de sentir simplemente el roce de la piel con la tierra, el sadhaka sentiría su textura, temperatura, rigidez, la textura de su propia piel al contactar con ella, la fricción de sus huesos, el movimiento de sus músculos y la energía que lo permite, la reacción de sus órganos, etc. A través de esto, el sadhaka le resta rigidez a los fenómenos y comienza a entender cómo la vida es un proceso, un cúmulo de elementos que se suceden a la vez.

Este viaje de lo denso a lo sutil, está representado en la tradición yóguica y en la filosofía védica, por la exploración que hace el sadhaka a través de las cinco koshas o capas que constituyen el cuerpo humano. Estas capas son descritas en el Taittiriya Upanishad como annamaya kosha o cuerpo físico, pranamaya kosha o cuerpo energético, manomaya kosha o cuerpo mental, vijñānamaya kosha o cuerpo del discernimiento/intelectual y anandamaya kosha o cuerpo de la dicha o bienaventuranza. De acuerdo a la tradición védica, aquel que entiende la influencia que ejerce cada capa sobre las demás, es capaz de entender su naturaleza y vivir en armonía.

Este viaje para incrementar nuestra experiencia y sensitividad desde lo más denso y evidente a lo más sutil, es Yoga. Aquel que se conecta solo con lo más denso e inmediato, tendrá una mente y una experiencia de vida de tal naturaleza, mientras que aquel que incrementa su sensitividad, tendrá una mente y experiencia de vida más sutil. En este caso, no se hace un juicio de valor de una u otra forma, ambas están bien de acuerdo a las preferencias personales, personalidad y estados psicológicos, es simplemente una constatación y una invitación a explorar la existencia en toda su dimensión. 

Es por esto que Yoga es tan fascinante, porque incrementa tu sensibilidad al punto que cada actividad que realizas se convierte en una fiesta de sensaciones. Ya sea comer, caminar, correr, bailar, pintar, escribir o simplemente estar sentado. Todo lo que uno hace, por ordinario que parezca, esconde toda la experiencia de la existencia. Así, es muy difícil aburrirse. 

Camilo Orchard Rieiro