Yamas, primer elemento del Yoga descrito por Patanjali. ¿Normas de conducta?

En el segundo capitulo de los Yoga Sutras de Patanjali, se describe en el Sutra 81, Yamas, el primero de los ocho elementos del Yoga, el cual tradicionalmente es definido como el conjunto de imperativos morales o normas éticas, que vienen en la forma de restricciones, y que describen el “correcto” actuar del Yogui en la vida en sociedad. Es de algun modo el “no hagas esto” del mundo del Yoga.

Yamas

Si bien en los distintos textos asociados a Yoga se pueden encontrar diversos Yamas, Patanjali enumera cinco, los que podrían identificarse como los principales de ellos, éstos son: ahimsa (no violencia), satya (veracidad o no falsedad), asteya (no robar), brahmacharya (castidad o restricción sexual) y aparigraha (no avaricia). De este modo, yamas es usualmente entendido como la restricción que el Yogui hace sobre sus acciones, palabras y pensamientos que podrían dañar a otros.

Ahora bien, Yoga es una disciplina, que si bien de forma mediata forja personas y sociedades más serenas y justas que optan por la solidaridad y la compasióm como valores, en ningún caso tiene como principal objetivo crear patrones éticos definiendo lo que es bueno o malo, como ocurre normalmente en la tradición occidental cuando pensamos en ethos. Sin perjuicio de que en algunas esferas conservadoras o religiosas se puedan encontrar estos elementos de reproche, lo cierto es que en Yoga es difícil sostener que se está delimitando  eticamente el accionar de las personas. Yoga es simplemente una herramienta para que las personas desarrollen su mente, cultiven su conciencia y alcancen altos estados de felicidad, lo que, en terminos metafísicos (aunque con el desarrollo de la mecánica cuántica, cada vez mas físicos), se refleja en el individuo comprendiéndose parte del todo, sin sentimientos o ideas dualistas de “yo”, por un lado, y “todo lo demas”, por el otro. En conceptos yóguicos, esto se expresa en el atman o conciencia individual entendiendo ser una extensión no diferenciada de purusa o la conciencia colectiva. Es la cruzada por dejar ir esta idea del “yo” tan rígida que hemos ido cultivando en nuestra historia.

Es por lo anterior que Yamas no debe entenderse como un mandato externo que te obliga actuar de cierto modo pues en caso contrario serás castigado, sino mas bien, como acciones que el Yogui decide voluntariamente incorporar en su vida, pues de ese modo cultivara una mente mas feliz, plena y en sintonía con como se desarrollan los fenomenos a su alrededor. De aquí que exista flexibilidad y gradualidad en la forma de incorporarlos en nuestra vida, acorde a nuestra realidad y circunstancias contextuales. Por eso también es que Yamas no es algo que el yogui debiese “obedecer”, sino una simple invitación a explorar cómo se desarrolla nuestra mente y nuestras emociones al incorporar estos elementos en nuestra vida, de modo tal, que si con posterioridad nos sentimos mejor que antes, esto es, más tranquilos, felices, alegres y relajados, podemos seguir con ellos, y si no, pues todo bien, no habrá una autoridad moral yóguica que lo reproche. Yoga es libertad y distensión, nunca represión.